A principios del siglo XX, Sóller necesitaba romper su aislamiento. La Serra de Tramuntana dificultaba las comunicaciones con Palma, mientras la localidad vivía un importante crecimiento económico gracias, entre otras actividades, al cultivo y comercio de sus famosos cítricos.
La solución llegó sobre raíles. Tras varios proyectos, las obras del ferrocarril comenzaron el 3 de junio de 1907, trabajando simultáneamente desde Palma y Sóller.
El gran desafío era atravesar la Sierra de Alfàbia. Túneles, trincheras y enormes trabajos de ingeniería hicieron posible superar la montaña, incluido un túnel de casi 2,9 kilómetros.
Una pequeña locomotora llamada María Luisa, bautizada con el nombre de una de las hijas de su propietario, tuvo un papel protagonista durante la construcción. El primer tren de obras llegó a Sóller en septiembre de 1911.
Una historia de ingeniería, naranjos y paisajes que comenzó en 1912 y que hoy sigue siendo uno de los grandes iconos de Mallorca.
La gran inauguración
El 16 de abril de 1912 tuvo lugar la inauguración oficial del ferrocarril entre Palma y Sóller. Las locomotoras “Sóller” y “Palma” encabezaron aquel primer convoy, acompañadas por el resto del material ferroviario.
El nuevo tren no solo conectaba dos localidades. Abría una nueva vía para el transporte de pasajeros y mercancías y cambiaba para siempre las comunicaciones de Sóller con el resto de Mallorca.
Del tren al mar
La historia continuó un año después. El 4 de octubre de 1913 se inauguró el tranvía eléctrico entre Sóller y el Port de Sóller, creando una conexión única entre la ciudad, la montaña y el Mediterráneo.
El tranvía también transportó mercancías, desde pescado fresco y carbón hasta otros productos destinados al puerto y sus instalaciones.
Un tren que se adelantó a su tiempo
El siguiente gran salto llegó el 14 de julio de 1929, con la inauguración de la electrificación de la línea Palma-Sóller.
A partir de entonces comenzó una nueva etapa para el ferrocarril y, poco después, se consolidaron los primeros viajes que combinaban tren y tranvía hasta el Puerto de Sóller, anticipando la experiencia turística que hoy atrae a miles de visitantes.
Más de un siglo después, el Tren de Sóller sigue recorriendo el mismo paisaje y conservando buena parte de su esencia original.
Un viaje que empezó como una necesidad económica y terminó convirtiéndose en una de las experiencias más emblemáticas de Mallorca.
Fuente: Ferrocarril de Sóller








