El turismo de alto poder adquisitivo ha encontrado en Baleares un destino seguro durante esta Semana Santa, en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio. Así lo señala Toni Mir, vicepresidente de la Asociación de Propietarios IHG y CEO de Cap Vermell Group, quien advierte de una redistribución de viajeros que ha beneficiado especialmente al segmento premium.
Según Mir, muchos turistas de lujo han optado por destinos más cercanos y estables, alejándose de zonas afectadas por el conflicto. Esta tendencia, visible durante las fiestas, podría moderarse a medida que avance la temporada, aunque la evolución sigue siendo incierta debido a la volatilidad del escenario internacional.

La Semana Santa ha servido como termómetro de la situación, confirmando un repunte de la demanda en establecimientos de alta gama en Mallorca, impulsado por este cambio en los flujos turísticos.
No obstante, el sector no es ajeno a las tensiones económicas. Uno de los principales factores de preocupación es el aumento del precio del queroseno, que ha encarecido los billetes de avión. En Europa, las tarifas aéreas acumulan ya una subida media del 7%, un coste que termina repercutiendo en el viajero.

Además, permanece en el aire la puesta en marcha de la conexión directa entre Mallorca y Abu Dhabi, prevista inicialmente como puerta de entrada para el turismo asiático. La incertidumbre sobre esta ruta añade presión a un mercado que, previsiblemente, seguirá experimentando incrementos de precios, tanto por el encarecimiento de la energía como de los alimentos.
En este contexto, Cap Vermell Grand Hotel ha inaugurado su décima temporada en Canyamel renovando su oferta gastronómica. Destaca la presencia de VORO, el único restaurante de Baleares con dos estrellas Michelin, liderado por el chef Álvaro Salazar, consolidando así su apuesta por la excelencia en el segmento de lujo.








