Las joyas de Elisa Pomar conquistan Nueva York de la mano de Dolce & Gabbana

elisa pomar joyas

Las joyas de Elisa Pomar vuelven a acompañar a los diseños de Dolce & Gabbana para su presentación de la colección Otoño-Invierno 2019, que tuvo lugar el pasado fin de semana en la escalinata del Metropolitan Opera de Nueva York. Varias modelos lucieron pendientes de oro inspirados en la emprendada ibicenca, que ya se han convertido en una de las creaciones más internacionales de la diseñadora Elisa Pomar. La colección, llena de detalles de la gran manzana, se exhibió en el marco de un fin de semana lleno de eventos que la firma italiana dedicó a presentar su línea de joyería además de las próximas temporadas de hombre y mujer. Elisa y su mejor momento profesional y personal,en esta nueva entrega de [email protected] ON, espacio que podéis escuchar cada domingo a las 10 horas en IB Magazine en canal 4 radio.

Elisa Pomar joyas desfileEsta no es la primera vez que los creadores italianos escogen diseños de la joyera ibicenca para sus momentos más importantes. En este caso las modelos han lucido unos diseños inspirados concretamente en la “joia” que es la pieza principal de esta joya tan tradicional en Ibiza que incluye una estampa diferente ya que, tradicionalmente, se luce a una virgen. De este modo, llega a Nueva York con unos padrinos de lujo en lo que ya hace años que es una importante proyección internacional de su trabajo.

El desfile de Alta Costura de la colección Otoño-Invierno 2019 se ha inspirado totalmente en la ciudad de Nueva York y sus principales emblemas con llamativos tocados de la estatua de la libertad y ha contado con modelos de la talla de Naomi Campbell, Karlie Kloss, Taylor Hill, Ashley Graham, Joan Smalls, Sara Sampaio, Romee Strijd, Zhenya Katava o Stella Maxwell. A su front row no han faltado las celebrities más prestigiosas del star system mundial como Catherine Zeta Jones con su hija, Diane Kruger, Dakota Fanning o el príncipe Pablo de Grecia y su mujer, Marie Chantal, Lauren Santo Domingo o Isabella Rosellini.

Además de Dolce & Gabbana son muchas las celebrities que han optado por diseños de Elisa Pomar para darle el toque glamuroso a sus estilismos. Megan Montaner, Nani Jiménez, Eugenia Silva, Clara Alonso, Ana Vide o Inguna Butane han lucido en reportajes o en eventos joyas que han dado un poco de magia mediterránea a sus looks.

 

Las revistas más prestigiosas del panorama nacional también se han sumado a la moda isleña y han compartido piezas de Elisa Pomar. Pero además, la presentadora Anne Igartiburu ha confiado en varias ocasiones en las creaciones de Elisa para lucirlas en su programa de TVE, Corazón. De este modo Glamour, Vogue, In Style, Harper’s Bazaar España, Hola Fashion, que se suman a infinidad de blogs han optado por los pequeños tesoros que ofrece esta diseñadora.

Y es que en los últimos años, la joyería tradicional ibicenca, de la mano del diseño y la creatividad, ha conseguido que piezas que habían quedado relegadas a las actuaciones de las collas de baile payés, vuelvan a lucirse con orgullo en cualquier momento y en todo tipo de evento social. Con una trayectoria de más de 150 años, el oficio de la familia Pomar ha sido siempre la joyería y la emprendada ibicenca la estrella de este taller, bien conocido por los payeses durante décadas y que en su día tuvo como cliente al rey Alfonso XIII.

Elisa Pomar joyasConsagrada a la recuperación de estas piezas y en su propia boutique en el barrio de La Marina, la diseñadora Elisa Pomar ha sabido hacerse un hueco entre las primeras firmas de joyería a nivel nacional e internacional, en un mundo tradicionalmente dominado por los hombres.

Cada una de sus piezas son sublimes demostraciones de belleza, joyas que dan a la mujer un aura de grandeza, reflejo de la historia y la cultura ibicencas.

En el proceso creativo combina la tradición con la vanguardia, según palabras de Elisa Pomar <<mis joyas son el espejo de mi personalidad tradicional y vanguardista a la vez y como pieza, “la emprendada” me hipnotiza total y absolutamente. Tiene influencia de tantos pueblos y culturas distintas que podría estar toda mi vida diseñando joyas sin ver nada más que una “emprendada”>>.

Las joyas se convierten en algo más que complementos, incluso hay piezas que tienen tanto peso y personalidad que le quitan protagonismo a cualquier vestido. De esta manera, la joyería se viste igual que se viste un traje y puede tener muchas implicaciones y, sobre todo historias. Cada joya tiene su propia historia y en casi todas, su valor es más sentimental que material, por muy alto que sea.

JOYAS CON HISTORIA
Nadie sabe en la familia a ciencia cierta cuándo se instaló en la isla el primer Pomar ni tampoco cuál de ellos se inició como joyero o si el primero en llegar ya trajo consigo este oficio… Parece, sin embargo, que en los primeros años del siglo XIX ya trabajaba como platero en Ibiza un mallorquín llamado Joaquín Pomar Fuster, que falleció en 1848.
Se sabe que, al menos desde 1852, ya existía un pequeño taller de platería en el número 13 de la plaza de la Constitución, un local diminuto situado en el mismo lugar que había servido durante años de abrevadero para los caballos. Este lugar fue conocido siempre como Can Xim, ya que el nombre de Joaquim era frecuente en esta familia. Sin embargo, es de un Joan de quien sus herederos actuales conservan algún tipo de recuerdo. Y en este Joan también sitúan el origen de su destino profesional.
Joan Pomar Aguiló, al no tener descendencia, eligió a sus sobrinos, Antoni Pomar Torres y su hermano Pepín, para que aprendiera el oficio. Ambos se iniciaron pronto en el mundo de la joyería y, en aquel minúsculo local.
El pintor Antoni Pomar, después de más de veinte años, abandonó el oficio de joyero para estudiar Bellas Artes, dedicarse plenamente a la pintura y poder dar clases en la Escuela de Artes y Oficios de Ibiza. Fue su hermano Pepín quien continuó con la tradición familiar, impulsándola y ampliándola en las últimas décadas. Su hija, Elisa Pomar, continua con la tradición desarrollando colecciones de joyas de diseño propio.

Maestros de la ´emprendada´
La tradición joyera de los Pomar está ligada desde sus inicios a la emprendada ibicenca. En Can Xim se han realizado innumerables joyas tradicionales y en el mundo rural de la isla los joyeros Pomar siempre han sido bien conocidos por esta razón.
Los payeses recurrían al taller de la plaza de la Constitución cuando querían iniciar sus emprendades. (Durante décadas no hubo otro lugar donde adquirirlas; más tarde surgieron otras joyerías en la ciudad e incluso llegaron a fabricarse en Córdoba, aunque no de manera artesanal).
El proceso era largo y complicado. La fundición y manejar el torno era laborioso y pesado. Para empezar, no siempre era fácil conseguir el oro y, en algunas épocas, era incluso ilegal comprarlo. Con frecuencia, procedía de viejas joyas que los payeses se veían obligados a vender y que los joyeros fundían para crear otras nuevas. También las monedas de oro proporcionaban materia prima para crear nuevas piezas. Para eliminar el hierro que había en el oro utilizaban imanes. Y para darle color un producto llamado vitriol.
Pendientes de herradura, collares de rombos, cruces, cordoncillos, botones, filigranas… El oficio contiene también elementos para la habilidad artística. «Nuestro padre –recuerda Elisa– nos decía siempre que la vida sin arte no era vida y él era consciente del arte que había en su oficio, un oficio que le encantaba aunque era duro y aunque no siempre le proporcionó una vida fácil».

Elisa PomarA Pepín Pomar le gustaba investigar en la joyería ibicenca. Conocía bien todas sus piezas tradicionales, restauró muchas, creó otras nuevas. Dibujaba muy bien, con precisión milimétrica, y ofrecía a sus clientes diseños que, siendo tradicionales, incorporaban un sello personal, como de la casa, producto de la experiencia acumulada.´Inspiraba mucha confianza en sus clientes´ –asegura Elisa–

No se limitó a construir las joyas que le encargaban, sino que investigó profundamente en las raíces de la joyería ibicenca, las diferencias existentes entre las distintas zonas de la isla, e incluso en las raíces históricas de la cultura cartaginesa y su forma de tratar metales preciosos (oro y plata) para convertirlos en joyas.

¿Qué es una emprendada?
La joyería tradicional está muy ligada a la evolución de la indumentaria (la gonela negra y gonela blanca para la mujer y el justet y jaquetó para el hombre concentran las joyas) y se convierte en su principal complemento.
Entre todo el variado conjunto de joyas, las más importante es la “emprendada”, compuestas por collares, cadenas, cruces, medallones y broches.
Tradicionalmente, la emprendada era de plata y coral porque Ibiza era una isla pobre. Con la llegada de los corsarios comenzaron a introducir el oro que conseguían a través de trueques. La plata salía de las minas de S’Argentera, en Sant Carles, y el coral se pescaba en el Mediterráneo. Se creía que el coral tenía un efecto protector y de este modo comenzaron a hacerse los primeros collares y rosarios, que son la base de la emprendada.
Había dos tipos de emprendada: la más antigua consistía en un conjunto de rosarios, con cuentas de plata y coral, entrelazados y cerrados con una malla de plata, de la cual colgaba un crucifijo. Generalmente, se añadían otros dos elementos accesorios: “sa joia”, un medallón de plata con imágenes religiosas y “s’agustinada”, un conjunto de pequeños collares de coral o nácar, abrochados sobre los hombros. El segundo tipo de emprendada era de oro, aunque alguna de las piezas podía llevar engarzados cabujones de vidrio y de forma excepcional rubíes o diamantes. Llevaba un gran crucifijo central (sa creu), decorado con detalles de filigrana y numerosos colgantes, bajo el cual se disponía un medallón (sa joia) con imágenes religiosas, en ambas caras , protegidas por un cristal. Los motivos decorativos son similares a los de los crucifijos aunque destaca la filigrana que rodea la imagen central.

Elisa Pomar

Ambas piezas se colgaban del cuello, sobrepasando la cintura, y se complementaban con un conjunto de cadenas o cordoncillo, situadas a la altura de los hombros mediante broches, y un conjunto de collares o collarets confeccionados a partir de cuentas de forma bitroncocónica, abrochados sobre los hombros. S’edrec fue el último elemento utilizado, de forma excepcional, para completar la emprendada. Era un pequeño crucifijo de oro y cristales, o excepcionalmente piedras semipreciosas, que se disponía en el lado izquierdo del pecho, sobre el corazón.
Se supone que el origen del uso de estas joyas eran grandes rosarios de plata y cuentas vidriadas, de azabache o coral, que al principio se colgaban alrededor del cuello y más adelante se prendían sobre los hombros, sin dar la vuelta al cuello.

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Las emprendades eran lucidas por las jovencitas, junto con sus mejores galas, cuando comenzaban a cortejar y reflejaban la posición socioeconómica de sus familias.

 

Se entregaban a las mujeres como parte del pago de sus legítimas, evitando así la fragmentación de la finca familiar, que pasaba a manos del primer hijo varón . En caso de no disponer de emprendada completa algunas mujeres lucían uno o varios rosarios, abrochados con cintas de colores sobre los hombros a modo de joyas pectorales.
Una emprendada completa no se hacía en menos de dos o tres meses, por supuesto sin parar y trabajando todos. En realidad no paraban nunca, sólo para comer, pero es que incluso cocinaban y comían en el mismo taller, toda la familia.

Las joyas se heredaban de madres a hijas, excepto el conjunto de anillos o anellada, que se cedían al hijo mayor una vez se hubiese comprometido en matrimonio. Existía la costumbre de que una vez finalizado el cortejo , que podía durar varios años, el novio hiciese entrega de los anillos que pertenecían a su madre. En caso de no disponer de anillos en la familia, era necesario encargarlos, suponiendo un importante dispendio económico para la familia.

Elisa Pomar anillosEl número podía llegar hasta veinticuatro, luciéndose tres en cada dedo excepto en el pulgar. Se hacían de diferentes modelos, los de mayor tamaño eran los de segell o de sello, que en la parte superior podían tener grabados con dibujos geométricos o con las iniciales de la joven o de la familia. Otros, los de roseta y los de borronat estaban compuestos por una flor central o agrupaciones de pequeñas flores, de las cuales colgaban dos pequeñas cadenas con una llave y un corazón o un triángulo.
El conjunto de joyas femeninas se completaba con los pendientes que eran lucidos en ocasiones especiales, principalmente durante los meses de verano cuando se podía prescindir del pañuelo que cubría la cabeza y los botones de plata, de pie de martell o de estrella, o de oro que abrochaban las mangas de los jubones.
Los hombres también lucían ocasionalmente piezas de joyería. Podían llevar rosarios, de plata y coral o azabache, a modo de collar aunque el complemento más vistoso eran los botones de filigrana (y antiguamente también los de pie de martell) o embotonada, hechos de plata.

elisa pomar

Los botones se solían llevar en los laterales de los chalecos y aunque su número podía variar, el conjunto completo estaba formado por veinticuatro botones. El propio cerramiento de los puños de las camisas y del chalecos se hacía también con pequeños botones de plata de estrella.
En nuestros días, sin embargo, aunque las circunstancias de las mujeres han cambiado mucho, se hacen más emprendades que nunca. Hay más dinero que antes –afirma Elisa–. Se compra poco a poco, con algunas piezas para las niñas, por la comunión, y luego se va siguiendo hasta completarla. Antiguamente también se podía hacer así. También las mujeres que participan en las colles, si no la han heredado de su familia, quieren hacerse una».

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¿Habéis oído hablar alguna vez de…? del ESMALTE TABICADO O CLOISONNÉ
Entre los siglos IX y X, el arte del esmalte se extendió desde Persia hasta Bizancio y la producción proliferó y las técnicas de esmaltado bizantinas se expandieron por Europa.

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Detalle de la técnica de esmalte tabicado o cloisonné

Una técnica especialmente popular era el esmalte tabicado o cloisonné. Inventada por los orfebres griegos, consistía en un fino baño de esmalte blanco o azul que quedaba incrustado entre láminas de oro de escaso relieve.

Se esmaltaban imágenes con flores y otros finos dibujos.

 

La noticia de la semana:

Elisa Pomar, una vida dedicada al estudio de la tradición ibicenca
Elisa Pomar, representa la cuarta generación de esta saga de joyeros que inició en 1872 su bisabuelo Joaquín, fundador del comercio Can Xim y conocido en Eivissa como `es joier del rei´.

Elisa Pomar
Elisa Pomar, se enamoró de este arte y la llevó a estudiar gemología

La familia Pomar trabaja con joyería tradicional ibicenca desde 1850, cuando el bisabuelo de Elisa era conocido en la isla como “el Joyero del Rey”, apodo que le fue atribuido por proveer de detalles a las amantes de Alfonso XIII. Desde muy pequeña ha visto a su abuelo y a su padre elaborar joyas ibicencas en lo que inicialmente era su tienda-taller lo que hizo que se enamorara de este arte y la llevó a estudiar gemología en Palma.

Comenzó muy pronto en el mundo de la joyería y desde los 18 años se lanzó con su propia boutique en el barrio de La Marina.
Su comercio que es el más antiguo de La Marina.

 

 

La historia de amor entre Elisa Pomar y el barrio de La Marina surgió muy pronto y es que la diseñadora nació en el mismo edificio donde actualmente tiene su tienda. Elisa ama profundamente este barrio y su pretensión es ayudar a conseguir su verdadera revitalización y devolverle la importancia que un día tuvo.

Por ello las dos tiendas que Joyería Pomar tienen en el barrio de La Marina, son de las pocas que desde siempre han permanecido abiertas los doce meses del año.

El “joyero del rey”
Este apodo no era gratuito, ya que, según explica Elisa, porque así se lo había oído contar a su padre, Xim había recibido diversos encargos de Alfonso XIII de Borbón, que regalaba a sus `amigas´ joyas de Eivissa, una isla por la que tenía una cierta predilección y que pudo visitar en sus escapadas extraoficiales.

Elisa PomarEste artista elaboraba joyas de oro y plata que, si bien no eran las piezas tradicionales de la `emprendada pitiusa´, sí que tenían algún rasgo característico que las relacionaba con ellas y que, por descontado, no existían en el mercado de la capital de España.

Consagrados a la recuperación de joyas ibicencas
Además de elaborar joyas tradicionales desde hace más de un siglo, la familia Pomar también se ha dedicado a estudiar piezas tradicionales que habían quedado en desuso o desaparecidas, como puede ser el “Clauer”. De este accesorio solo se tenía constancia de que había una pieza en la isla en los años 70. La familia Pomar pudo localizarla y con el consentimiento de su propietario reproducirla con total exactitud. Gracias a este trabajo en la actualidad es habitual que en las collas alguno de sus integrantes luzca un “Clauer” elaborado por Joyería Pomar sobre el vestido denominado precisamente “de Clauer”.
En la visita oficial que el Rey Juan Carlos I realizó a Ibiza y Formentera en 1994 le fue entregado por las autoridades de la isla uno de los primeros “Clauers“ recuperados por la familia Pomar como “llave de la ciudad“.

Las joyas ibicencas de plena actualidad
En los últimos años la joyería tradicional había quedado prácticamente relegada a las actuaciones de las collas de baile payés.

Elisa Pomar
S’edrec fue el último elemento utilizado, para completar la emprendada. Era un pequeño crucifijo de oro y cristales, que se disponía en el lado izquierdo del pecho, sobre el corazón.

A partir del año 2010 y con el lanzamiento de sus sucesivas colecciones, Elisa Pomar ha conseguido que estas piezas vuelvan a lucirse con orgullo en cualquier momento y ya es normal verlas en todo tipo de evento social. En un mundo tradicionalmente dominado por los hombres, Elisa Pomar se ha hecho un hueco entre las primeras firmas de joyería a nivel nacional e internacional.

 

 

Sigue las tendencias actuales que indican nuevos rumbos hacia una estética Neobarroca, con piezas soberbias y formatos XXL, <<ahora estoy centrada en grandes pendientes y de hecho, una de las últimas piezas que diseñé, unos espectaculares pendientes de flores, los compró Stefano Gabbana para complementar su última colección>>. Y es que su trayectoria es imparable.

Elisa pomar
Estética Neobarroca, con piezas soberbias y formatos XXL

Después de su exitoso desfile en la pasada edición de Adlib, en conjunción con la prestigiosa diseñadora Maya Hansen y la reciente colaboración con la firma Silkiss, la pasarela ha vuelto de nuevo a rendirle pleitesía con el último desfile de Dolce & Gabbana en Beijing primero y ahora en Nueva York. Sus joyas encajan a la perfección con las prendas.

 

La joyería es más que una forma de enfatizar la belleza, Elisa la concibe como una forma de expresión de uno mismo, <<es una proyección de mi misma y siempre digo que las joyas tienen alma>>.

Carme Coll y Carlos Durán
Los periodistas Carme Coll y Carlos Durán, posan con las últimas creaciones en joyería de Elisa Pomar en los estudios centrales de canal 4 radio.

 

Fuente: Imam Comunicación y Diario de Ibiza.

Carme Coll, experta en moda

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