Arranca la temporada de premios en Hollywood con la mejor moda

La prensa especializada se hace eco esta semana de la gala de los Globos de Oro, la primera gran cita del año en la que las actrices se vistieron con sus mejores galas.

Los Globos de Oro supone el primer evento del año en el que las celebrities lucen sus mejores galas en la alfombra roja con trajes y vestidos impresionantes, complementos de ensueño, joyas espectaculares y un peinado perfecto. 

Destacaron entre otras, Lady Gaga, quien sabía que los focos caerían sobre ella y la actriz quiso rendir homenaje a Judy Garland en A Star in Born (1954) con un impresionante y voluminoso vestido, firmado por Maison Valentino. 

Charlize Theron con un vestido con cuerpo negro adornado con un gran lazo y falda blanca de Christian Dior Haute Couture demostró pura elegancia. Por otro lado, Julia Roberts fue la gran sorpresa de la noche con un look de cuerpo nude asimétrico y larga cola con pantalones smoking negros de la firma Stella McCartney. La actriz española Penélope Cruz deslumbró con un vestido en jacquard floral nacarado, con un gran lazo de terciopelo y decorado con cristales de la casa Ralph & Russo.

MOD@ ON JULIA ROBERTS GLOBOS ORO

Todo un sin fin de propuestas que pisaron la alfombra roja, pero, ¿qué hay detrás de la elección del look? 

El proceso de preparación supone horas de dedicación, hasta seis meses antes de la gala. Los estilistas de las celebrities empiezan a trabajar después de que los diseñadores ya han presentado sus propuestas en los desfiles internacionales más importantes y s seleccionan un total de dos, a veces tres vestidos, para su representada.

Para los Globos de Oro o los Oscar cada estrella de Hollywood debe tener al menos un Plan B por si ocurriera un contratiempo de última hora, una cremallera o un cambio de opinión.

¿Cómo se hace la elección del vestido? 

Las doscientas clientas de alta costura, esas riquísimas y discretas mujeres que detestan la publicidad, no aprecian demasiado que los vestidos que se les proponen a ellas hayan sido ofrecidos a las celebrities. Cuando se poseen los medios para gastar más de 120.000 euros en un vestido, no apetece nada ver a una actriz luciendo el mismo. Ha habido quejas por lo que en la alta costura ya no existe la costumbre de presentar a las clientas que pagan y a las actrices, que no lo hacen, los mismos vestidos.

Por lo tanto, a las actrices se les ofrecen propuestas diferentes a las de las clientas. El proceso de elección de una firma de moda depende de dos factores: por un lado, se tiene en cuenta si la actriz ha sido nominada o no a los premios y, por el otro lado, están las famosas que son fieles a las marcas con las que tienen un contrato o han trabajado con ellas. Por ejemplo, la actriz Jennifer Lawrence tiene un acuerdo millonario con Dior para lucir sus vestidos en estos eventos. 

También existe el caso de las actrices que deciden a última hora qué vestido van a llevar, un problema para las firmas porque no pueden hacerles el vestido a medida. Tal como asegura Rachel Zoe a Vogue, una vez se ha elegido la marca y los diseños, las estilistas se quedan con los vestidos que van a llevar las clientas para evitar que otras estilistas los elijan para sus actrices. 

Lucir un vestido idéntico o parecido puede suponer todo un drama para la marca, la estilista y su representada, ya que se debe tener en cuenta que millones de personas están pendientes de la alfombra roja de los Globos de Oro y los Oscar. 

Por poner un ejemplo, la casa Dior viste a decenas de estrellas. La casa sabe hacer de anfitriona: le paga el billete de avión, el hotel y cubre con todos los gastos de la estancia mientras se prepara el look. Por supuesto, las casas se pelean un poco por las mismas estrellas. Si Dior gana la partida, existen pocas probabilidades de que “su estrella” se ceda a Céline o Vuitton, que son del mismo grupo inversor. Las relaciones de competencia limpia entre las casas hacen que a Chanel no se le ocurra invitar a alguien de Dior. Y, de todos modos, a la estrella se le impone un programa que no le deja demasiado tiempo libre para ir a las otras casas.

Si ponemos el ejemplo del Festival de Cannes, la casa Dior, como muchas otras, se traslada al completo y alquila una o dos suites en el Hotel Martinez, donde permanentemente tiene las puertas abiertas. Viaja con decenas de vestidos, accesorios, zapatos y un cargamento de regalos de todo tipo, los llamados goodies, que van desde unas simples gafas de sol hasta una cazadora de cuero. Todo esto cuesta mucho dinero y conviene, evidentemente, rentabilizar el desplazamiento. Así pues, la idea consiste en vestir al mayor número posible de personalidades con prendas Dior durante el festival. Durante el día se ofrecen camisetas, vaqueros y complementos para las ruedas de prensa. Entre los profesionales, esto se denomina product placement (colocación del producto). La regla: la marca se tiene que ver lo suficiente para que el público que mira le entren ganas de comprarla. La casa también cita a algunos fotógrafos para inmortalizar a las estrellas y enviar las imágenes a todos los medios.

Además de quedarse con el vestido, muchos también se preguntan si se les paga por lucirlo. Algunas actrices ya tienen contrato con las casas por lo que no vestir de ellos puede suponer un problema serio. Por otro lado, muchos son los que sospechan de cifras astronómicas para lucir un simple vestido, aunque nadie tenga pruebas formales.

Es habitual también que la casa, cuando viste a una estrella, ofrezca servicios complementarios: peluquero, maquillador, vestidora y guardaespaldas, cuando se trata de joyas. En cualquier caso, las casas se plantean grandes dudas en el momento de reclamar que les devuelvan el vestido y los accesorios. Responsables de la casa Dior admiten que algunas son muy mal educadas o están demasiado acostumbradas a recibir regalos. Saben de antemano que no les devolverán nada. Hay otras que te pueden sorprender y que lo devuelven puntualmente añadiendo una nota amable. Sin embargo, a la mayoría, sobre todo si se trata de una estrella importante, se le regala.

La discreción ante todo

Uno de los casos más sonoros se produjo hace años en Cannes cuando Nicole Kidman presentaba Moulin-Rouge. Todo el mundo estaba a la espera de que hiciera su aparición tras haberse divorciado de Tom Cruise. La casa Dior, que había tenido el honor de vestirla durante una gala de los Oscar, le había preparado un atuendo rodeado de máximo secreto. Pero incapaces de mantener el misterio, unos días antes el servicio de comunicación inundó a la prensa mundial con comunicados triunfantes. Nicole Kidman iba a llevar un Dior en la presentación de la película. Pero no fue así. En cuanto pisó la alfombra, la gente de Dior se dio cuenta, con una mezcla de dolor y espanto, de que no llevaba el vestido. En el mismo momento, la casa Yves Saint Laurent (que en esos años estaba Tom Ford al frente) comunicaba la autoria del vestido.

El asunto dejó huella y marcó un precedente. Según la prensa del momento <<La gente de Dior estaba demasiado segura de sí misma, pero no tendrían que haberse lanzado. Kidman detesta que alguien se la adelante. En YSL trabajaron discretamente y se conformaron en esperar en el pasillo del hotel para ver lo que realmente escogía. En cuanto la vieron, enviaron el comunicado>>. Por otro lado los defensores de Dior comentaban que debió cobrar un cheque de locura. Sea como sea, este tipo de chasco puede tener consecuencias en una casa y desde entonces se pretende evitar.

La importancia de los complementos

Una vez se ha escogido el vestido, se buscan los zapatos y joyas que lucirán las actrices. A parte de mandar un par de bailarinas para que se sientan cómodas durante la noche, por si fuera necesario, se eligen  al menos dos pares de zapatos por si se rompiera el tacón o sufrieran un percance. 

Las joyas tienen un papel esencial en estas galas. La mayoría de actrices cuentan con suculentos contratos con las grandes casas de joyería, por ejemplo, Charlize Theron recibió 20.000 dólares por llevar joyas de Chopard en los Oscar. Hay veces que las firmas se ofrecen a la estilista de la actriz para que luzca una prenda espectacular valorada en millones de dólares y existen casos en que las propias actrices apuestan por marcas menos conocidas y que, gracias a una buena elección, se convierten en una de las firmas más deseadas por las seguidoras de las estrellas. 

Carme Coll, experta en moda

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