Álvaro Chaves, ganador de LaLaLa (IB3) y participante de Aria (Locos por la Ópera) de TVE, actúa en La Movida Café Concierto de Palma este 26 de febrero a las
Álvaro Chaves es un tenor crossover con formación clásica y espíritu moderno, donde la lírica se fusiona con rock, pop y grandes clásicos. Su voz poderosa, emoción y versatilidad te llevarán de Nessun Dorma o Una furtiva lágrima a éxitos inolvidables con un toque sinfónico y contemporáneo. Este espectáculo es la perfecta mezcla entre técnica clásica y emoción actual — ideal para amantes de la ópera, el pop sinfónico y la música en vivo.

Álvaro, empiezas muy joven en el mundo de la música. ¿Cómo fue esa etapa de tu adolescencia?
Empecé con cuatro o cinco años con una profe de piano que venía a casa. Me enseñaba solfeo, pero yo sólo quería tocar y que me enseñara canciones.
A los ocho entré en el Cor de Nins Cantors del Col·legi Sant Francesc, cuyo director y fundador fue Fray Antoni Riera (fallecido recientemente) y la profesora de canto era Francisca Alomar, que fue clave en mi formación. Estuve allí desde los ocho hasta los veintitrés años, primero como niño del coro y más tarde incluso dirigiéndolo durante dos años.
Con mis amigos (“Los Carlos”) montamos un grupete que se llamaba «Macla» y hacíamos ensayos y pequeños conciertos “para amigos”, sin presión, solo por el placer de tocar y cantar nuestras canciones y algunas versiones de Song by four o Alejandro Sanz. Nos encantaba ir a los karaokes y cantar en los bares para la gente que nos lo pedía. Fue una etapa muy bonita y la recuerdo con mucho cariño.
¿En qué momento despierta tu interés por el género lírico?
Despierta de forma muy fortuíta, al entrar en el Cor Juvenil del Teatre Principal de Palma. El teatro estaba en remodelación y nosotros ensayabamos en La Misericordia. De ahí, me seleccionaron para participar como figurante en La Traviata, que se hacía en el Auditorium. Fue mi primer contacto con la ópera, viendo el escenario, la orquesta, los solistas… y aluciné.
A partir de ahí empecé a tomar clases de canto, primero con Manuel Velasco, con el objetivo de acceder al conservatorio. Más tarde conocí a Nuria Blázquez en el propio teatro, y fue ella quien me animó de verdad a tomármelo en serio y a salir de Mallorca para formarme como cantante. Ese fue el punto de inflexión. Mi madrre no me creía, pero cuando llegó el momento y acabé magisterio, ya tenía el traslado a Valencia listo para marcharme de casa.
Has sido reconocido como la mejor voz de La, La, La… 2025 en IB3 TV. ¿Qué alegrías te ha dado este premio?
Sobre todo me ha dado visibilidad y confianza. Es un reconocimiento que llega después de muchos años de trabajo silencioso y confirma que el camino que he elegido tiene sentido. También me ha abierto puertas, me ha permitido llegar a un público nuevo y sentir un cariño muy especial por parte de la gente, que al final es lo más importante.
¿En qué proyecto andas metido actualmente?
Ahora mismo estoy centrado en varios proyectos, pero todos giran en torno a una idea muy clara: llevar la voz lírica a públicos más amplios. Estoy desarrollando espectáculos de tenor crossover, conciertos y formatos escénicos donde conviven la ópera, la música popular y la emoción directa con el público.
¿Qué es un tenor crossover?
Un tenor crossover es un cantante que parte de una base técnica lírica pero que es capaz de cantar una aria de ópera y, en el mismo concierto, interpretar una balada moderna, un tema pop o un clásico del musical sin perder calidad vocal ni identidad artística.
¿Qué momento vive el género clásico en nuestro país?
Creo que es un momento de transformación. El nivel artístico es altísimo, pero el reto está en conectar con nuevas generaciones. Cada vez hay más propuestas que buscan renovar formatos, acercar la música clásica y quitarle ese aura de algo lejano o elitista. Y eso, para mí, es muy positivo.
¿Cómo te cuidas para mantener la voz en forma?
Es complicado. A veces, parece que todo afecta a la voz (para bien y para mal). Intento comer bien, hacer algo de deporte, vamos: mantenerme lo más sano posible. Me gusta ir al mar de vez en cuando y nadar aunque sea en invierno (con neopreno). Trabajo técnica y repertorio a diario, intento descansar bien (rutina del sueño) buena hidratación y mucha conciencia corporal. También es fundamental el equilibrio mental: el estrés, el cansancio o la tensión emocional se reflejan inmediatamente en la voz. Seguir formándome ayuda a mejorar y tener disciplina.
Tu versatilidad, ¿hasta dónde llega?
Llega hasta donde llegue la emoción. Me siento cómodo en lo lírico, en el pop, en el musical, en el crossover… pero siempre desde el respeto al estilo y al público. No se trata de cantar de todo, sino de saber qué cantar y cómo hacerlo para que tenga sentido artístico.
¿Quiénes son tus referentes?
Mis referentes han ido variando con el tiempo. Últimamente tengo muy presente a Luciano Pavarotti. Creo que fue el gran impulsor de la popularización de la lírica. Su timbre, su frescura vocal y su capacidad para llegar a todo tipo de público como icono del tenor lírico son realmente impresionantes.
Admiro muchísimo la perfección, tanto técnica como musical, de Juan Diego Flórez. Es un referente absoluto en cuanto a precisión y elegancia vocal.
Como ejemplo claro de tenor crossover, destacaría al británico Alfie Boe, a quien empecé a seguir especialmente por sus interpretaciones como Jean Valjean en Les Misérables.
A nivel artístico y estético, Carlos Marín, de Il Divo, ha sido siempre un modelo en el que fijarme.
Y no puedo dejar de mencionar a Luis Miguel, Tom Jones y Elvis Presley. Han sido auténticas bestias del escenario y del show business.








